miércoles, 24 de agosto de 2011

La educación para todos los bolsillos

Durante estos días ha llegado a los medios de forma muy sutil la noticia en la que la Universidad de Cantabria subía las tasas de matricula, créditos, trámites,... un 4%.

A lo mejor si hacemos un análisis, aunque ya se encargó el Vicerrector de turno, el ingreso a las arcas de la Universidad serán sólo de 90000 euros, es un valor muy bajo e insignificante, dijo, para el cómputo global de la institución, pero a lo mejor para una familia, que ya a duras penas puede pagar los gastos de un hijo universitario, puede ser un exceso y un atentado a la educación pública.

Pero yo no voy a los datos, sino a lo que hay detrás de esta decisión. Para mí el ir subiendo tasas poco a poco en el sistema educativo, es ir poco a poco limitando la educación universal y accesible a todos los ciudadanos, a los que tienen y a los que no. Los modelos impositivos y tarifarios de los servicios básicos deben ser progresivos, diferenciados y con distinciones, lo demás es hipocresía.

La Universidad cada vez es más cara, y no sólo hablamos por el coste de los créditos, sino que ya tienes que pagar por respirar. Ya se han encargado de globalizar el uso de la tarjeta monedero para facilitar todos los pagos de los servicios universitarios. Hay que pagar trámites, compulsas, fotocopias, apuntes, material, impresiones,... y en muchos casos transporte, manutención y alojamiento.

Esto quiere decir que con la situación económica existente y en especial esas economías familiares que cada vez tienen menor poder adquisitivo, o las más cada vez mileuristas, no se pueden permitir que un hijo pueda estudiar en una universidad PÚBLICA, y mucho menos las familias que tengan varios hijos que quieran estudiar en la universidad, por muchas becas que sigan dando, porque a todos no llegan y a los que llegan a veces son insuficientes.

Habría que abrir también el debate de la gestión eficaz de los recursos universitarios y en especial sus finanzas. Que servicios deben de ofrecer y cuales están dando en demasía, solapando otras instituciones y más aún en una recesión económica donde no puede haber duplicidades superfluas.

También habría que hablar de la calidad de la docencia, pues es el principal objetivo de la universidad, formar profesionales, técnicos, científicos para nutrir al sector productivo aledaño. Habría que ver si la docencia ahora es el primer objetivo de la Universidad de Cantabria, porque yo a veces dudo, entre tanto instituto de investigación, departamentos, grupos de investigaciones, artículos, congresos, patentes y empresas a nombre de profesorado,... entre otras cosas.

La Universidad debe ser catalizador del conocimiento y de la investigación, pero no el único responsable de la dinamización de la investigación, del desarrollo y de la innovación. La Universidad nunca debe tener en cautiverio a multitud de recientes titulados con sus eternos contratos de becarios y ni mucho menos secuestrar el conocimiento. La universidad debe ser impulsora del tejido productivo y ser motor del emprendimiento, ser un spin off en su totalidad.

Por lo tanto, entre subida y subida va recayendo en el alumno la carga presupuestaria de la universidad, y eso va en contra de lo que todos han ido pregonando durante esta crisis: apostar por la educación es la mejor fórmula para salir de la crisis. De estas palabras yo deduzco que lo mejor que se podía hacer es bajar las matriculas y los créditos para que más jóvenes se puedan preparar y formar, no?. Pero se hace todo lo contrario.

Se debería seguir apostando por el Contrato Programa Universidad-Gobierno, se deben buscar recursos propios y externos, convenios con empresas y proyectos, minimizar burocracia y administración y estar involucrada con el modelo productivo cántabro y con la propia sociedad cántabra. La universidad debe de integrarse en la propia tierra donde se desarrolla, conocer la realidad social que la rodea y nunca debe recaer sobre los de siempre los excesos de otros.




jueves, 18 de agosto de 2011

La Provincia de Santander

El título de este post no es en recuerdo de lo que se llamó por unos años de forma administrativa a parte de la histórica Cantabria y mucho menos es un artículo histórico, es de máxima actualidad.

Me explico. Durante muchos años por imposición dictatorial mi tierra se llamó Provincia de Santander, dando relevancia a su capital, Santander. Aunque desgraciadamente fue una decisión alejada de la realidad histórica e identitaria de este territorio, que eliminaba su bimilenario nombre de un plumazo.

Afortunadamente, tras el proceso autonómico moderno, se recuperó el nombre de Cantabria, por mucho que le pesara a los grupos de poder capitalinos. Siempre y digo siempre, desde la capital, se ha paralizado los movimientos para recuperar cualquier ápice identitario de esta tierra.

Cómo se puede construir tierra, si su capital no va al mismo ritmo, en contra del propio interés general, con su política egoísta de acaparar todas las inversiones, de aumentar las desigualdades entre la capital y los demás municipios. Santander piensa en ella, todavía no sabe que es la capital de una histórica Comunidad Autónoma y que todos formamos un mismo proyecto.

Y esto no es algo basado en el apoyo ciudadano de Santander, sino responde estratégicamente a la política trazada por la derecha santanderina, porque sabe que fomentar la identidad de Cantabria va en contra de sus propios intereses electorales, porque su nicho de votos nace principalmente de la capital. Y lo saben muy bien, porque de ella ha salido la reciente mayoría absoluta del PP. Decir Viva Santander y viva España en las fiestas de la capital no es algo fortuito, sino algo premeditado y consciente, quiere sepultar cualquier referencia a Cantabria, porque eso da votos a otros.

Qué mejor que una capital alejada de las raíces cántabras con la que siempre se ha caracterizado, por mucho que se hayan encargado de eliminar con culturas foráneas y expresiones artísticas sureñas, porque así, con el paso del tiempo, los ciudadanos verán como algo extraño la cultura cántabra. Se está alcanzando niveles de ataque y derribo contra cualquier iniciativa popular cántabra dentro de su propia capital, contruyendo un muro impermeable cada vez más alto.

Desde el PP de Santander, se quiere construir de nuevo la Provincia de Santander, porque de ella nace toda la fuerza política del PP "cántabro", ya que desde el comité santanderino se controla la estructura de todo el partido. Eliminar todo lo que huela a Cantabria, identidad, cultura, manifestaciones artísticas,... es en pro de consolidar esa provincia que todavía algunos recuerdan con nostalgia.

Para ellos, Cantabria es una mera provincia administrativa, donde gestionar sus intereses y negocios. No les interesa ninguna expresión política que defienda los intereses de toda Cantabria y de todos sus paisanos, que reivindique mayor profundidad de autogobierno e identidad y que haga de contrapeso a su proyecto de uniformidad, desarraigo y de españolismo rancio.