domingo, 15 de abril de 2012

El falso estado autonómico

Con esto de la crisis se está poniendo todo a la venta. Todo lo que la derecha ha querido cargarse desde siempre. Hay cosas que no le gusta a la derecha que da esencia al Partido Popular y entre ellas las autonomías y los autogobiernos periféricos.

A lo mejor ha sido por dejación de los que nos consideramos defensores de la descentralización y del derecho a decidir cada pueblo su futuro en cada momento a través de sus ciudadanos de forma democrática, pero ahora mismo se está produciendo un proceso involucionista del estado autonómico. Creíamos que ésto no tenía marcha atrás y nos hemos relajado. El bienestar en el auge económico donde todo eran billetes ha podido ser el placebo para relajarnos en las reivindicaciones periféricas y no seguir profundizando en el autogobierno de nuestros pueblos. Esto ha sido un error y muy grave, pues nos vamos a enfrentar otra vez, a un ataque continuo y constante hacia la diversidad política y social del estado español.

Ya lo vivimos con Aznar en su mayoría absoluta. Pasó de convivir con los nacionalismos periféricos más conservadores y reivindicar un estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico a negar la diversidad y uniformizar un estado rico en culturas y expresiones. El resultado fue el crecimiento de todas las fuerzas periféricas: independentistas, nacionalistas y regionalistas. Porque está claro que cuando a uno le atacan, lo suyo, uno se levanta y lo defiende.

Pero ahora volvemos al ataque del estado autonómico y de las propias autonomías. Ahora, muy listos ellos, se respaldan con la crisis. A este paso refundan el estado español y no nos enteramos. Para mí es muy grave, que una situación económica propiciada por el propio sistema, sirva de justificación para cargarse lo poco que queda de un estado social, un marco de relaciones laborales y un sistema descentralizado, que han sido los pilares de un desarrollo impensable en los años 70. Con sus luces y muchas sombras, desde luego.

No vale todo en crisis para calentar una campaña contra lo autonómico. Ahora parece ser que las autonomías son las culpables de la crisis económica, responsables del dispendio en el gasto, de la duplicidad y de acabar con el desarrollo del estado.

A veces viene bien recordar algunos datos. Datos del Banco de España. Las autonomías soportan un 36% del gasto público, entre ellos las competencias que más gasto absorben y de difícil ajuste, sin deteriorar sus prestaciones. Son además los servicios más cercanos a la ciudadanía y por ello la necesidad de cumplir en los servicios, pues son los primeros que afectarían a las personas. Nadie entendería una educación, sanidad o servicios sociales precarios y de baja calidad.

Aún así, las autonomías tienen una deuda de 140000 millones de euros, lo que representa un 13,1% del PIB español, mientras el señor estado, soportando un 22% del gasto público, debe nada menos que 560000 millones de euros, un 52% del PIB español. Estos datos son claros. Donde hay que recortar inminentemente es en las partidas que maneja el estado, entre las que se encuentra iglesia, monarquía, ejército, diplomacia,... entre otras.

Yo desde luego y sin ninguna duda sé donde recortar. Pero sabemos dónde lo están haciendo: educación, sanidad, servicios sociales, investigación, prestaciones, ayuda al estudio,... Señores del estado central, no nos engañen. El problema histórico de España es el falso estado autonómico que nos han ido vendiendo estos años. Un estado central decimononico y que se opone a una verdadera descentralización política y de recursos. Porque ambas van parejas. La duplicidad existente, es por culpa de un estado que se niega a ceder el poder a la periferia. No se puede sostener un modelo autonómico con un estado que sigue sin apostar por una auténtica descentralización política y económica.

Un verdadero modelo descentralizado genera políticas directas y efectivas. Gestionan los recursos según las realidades que las rodea. Las autonomías son dinámicas, representan la identidad de un pueblo y simbolizan la pluralidad del estado.

Ahora más que nunca autogobierno. Ahora más que nunca descentralización, autonomía, diversidad, cercanía a los problemas de los ciudadanos a través de las herramientas de los estatutos.