sábado, 12 de marzo de 2011

Mis barrios olvidados



 Me gusta darme paseos por la ciudad. Patear Santander. Y cada vez tengo la sensación que cuando pasas de una zona a otra, cuando atraviesas el centro hacia los barrios, sales del Sardinero a tu calle, parece que cambias de ciudad. Que te vas de la Santander de postal y caes en la realidad de la ciudad, una ciudad que tiene dos vistas, la fachada que nos venden desde el Ayuntamiento y el trastero, el que sólo sirve para enviar lo que no sirve y que se encuentra olvidado por la corporación municipal.

Es palpable que los barrios de Santander son la asignatura pendiente de este Ayuntamiento, que sus Alcaldes siempre han mirado hacia otro lado respecto a la problemática propia de los diferentes barrios del municipio.

Algunas veces te preguntas donde se va todo el dinero que se gasta y debe la Corporación. Una de las respuestas es, sin duda, que se centran la mayoría de recursos en las zonas “nobles” de la ciudad, con el objetivo de dar una buena imagen.

¿Pero qué pasa con los barrios?, esas zonas donde vivimos los santanderinos los 365 días del año, pues que están abandonadas, degradadas, olvidadas,... en los mejores de los casos y en otros se están cayendo a cachos, perdiendo el encanto de barrios históricos de nuestra ciudad.

El Alcalde y sus Concejales son responsables de la situación de los barrios. Son ellos los que deben solucionar los problemas de los santanderinos y sus barrios. Siempre con la participación de los vecinos, y no de forma autoritaria y unilateral, como ha pasado con varios proyectos recientes. Gracias al movimiento de los vecinos y de los grupos municipales de la oposición no se ha hecho al antojo del ayuntamiento, sino atendiendo a la necesidad de los propios ciudadanos.

Arrastramos problemas históricos en los barrios que son incapaces de solucionar desde la Corporación. Problemas cotidianos y reales que nunca encuentran respuesta por parte del Alcalde y su Concejal de Barrios. Problemas de movilidad y transporte. No podemos aparcar en nuestros propios barrios. No existen alternativas de aparcamiento y cada vez más nos inundan los coches, aparcando en aceras, jardineras,...

También no encuentran soluciones a la accesibilidad de los peatones, con multitud de escaleras, grandes desniveles, sin barandillas, callejas estrechas y abandonadas,...

Depende de la zona donde estés de la ciudad podemos ver suciedad, abandono de jardines, falta de árboles, mobiliario urbano deteriorado y abandonado o por el contrario bonitos jardines llenos de flores, buenos bancos, papeleras, luminarias,... eso es la ciudad que quiere el PP, dos ciudades bien diferentes.

Me parece insólito que el PP siga mostrando grandes proyectos, bonitas maquetas, coloridas infografías mientras nuestros barrios se van deteriorando ante la pasividad de los responsables políticos del ayuntamiento.

Una ciudad que se ahoga

Podemos entrar en debates sobre lo que cada uno de nosotros haríamos en nuestra ciudad. Que iniciativas tomaríamos en el caso de obstentar alguna responsabilidad política en el ámbito municipal. Seguro que todos tenemos alguna idea brillante que sería bien vista por los demás ciudadanos. Eso está claro.

Pero desde luego,donde no hay debate y es algo objetivo, son los datos que rodean a una ciudad acorralada por el poder local, que se instauró en la ciudad desde hace muchos años, en los que dejan muy claro el retroceso social y económico de una ciudad históricamente pujante y dinámica.

Santander está secuestrada por un poder que ha instaurado una foto inmóvil, impasible al tiempo, a los cambios, a la competencia global, que está llevando a la muerte paulatina de una ciudad que reúne todas los recursos y condiciones para liderar un modelo de ciudad que nazca de las propias realidades de los ciudadanos y la coloque en la modernidad, vanguardismo y en el bienestar social, ambiental y económico.

La falta de un proyecto de ciudad que se plasme en un modelo participativo y constructivo recae en la falta de un liderazgo político que la ciudad viene arrastrando desde hace muchos años. Llevamos arrastrando la persecuación de convertir a Santander en una simple ciudad  de postal, bonita, agradable para veranear, olvidando a los ciudadanos que convivimos aquí, que tenemos que estudiar, trabajar y desarrollar nuestra vida personal y social en la ciudad en la que nacimos.

El resultado de la falta de liderazgo político nos ha llevado a una ciudad gris, carente de competencia, de dinamismo, de protagonismo, anclada en su historia que abandona la necesidad de escribir su futuro. Una ciudad que pierde jóvenes, que echa a los mayores,  que no hay oportunidades para desarrollar tu vida laboral y social, donde no existe atractivos culturales, donde emanciparte es sinómimo de exiliarte a otros municipios. No es la ciudad en la que creo.

Creo por tanto en la necesidad imperiosa de un cambio social y político que dé un giro estratégico y de fondo a una ciudad que lo necesita y que permita a los santanderinos quedarnos en la ciudad que nacimos y crecimos.