Con esto de la crisis se está poniendo todo a la venta. Todo lo que la derecha ha querido cargarse desde siempre. Hay cosas que no le gusta a la derecha que da esencia al Partido Popular y entre ellas las autonomías y los autogobiernos periféricos.
A lo mejor ha sido por dejación de los que nos consideramos defensores de la descentralización y del derecho a decidir cada pueblo su futuro en cada momento a través de sus ciudadanos de forma democrática, pero ahora mismo se está produciendo un proceso involucionista del estado autonómico. Creíamos que ésto no tenía marcha atrás y nos hemos relajado. El bienestar en el auge económico donde todo eran billetes ha podido ser el placebo para relajarnos en las reivindicaciones periféricas y no seguir profundizando en el autogobierno de nuestros pueblos. Esto ha sido un error y muy grave, pues nos vamos a enfrentar otra vez, a un ataque continuo y constante hacia la diversidad política y social del estado español.
Ya lo vivimos con Aznar en su mayoría absoluta. Pasó de convivir con los nacionalismos periféricos más conservadores y reivindicar un estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico a negar la diversidad y uniformizar un estado rico en culturas y expresiones. El resultado fue el crecimiento de todas las fuerzas periféricas: independentistas, nacionalistas y regionalistas. Porque está claro que cuando a uno le atacan, lo suyo, uno se levanta y lo defiende.
Pero ahora volvemos al ataque del estado autonómico y de las propias autonomías. Ahora, muy listos ellos, se respaldan con la crisis. A este paso refundan el estado español y no nos enteramos. Para mí es muy grave, que una situación económica propiciada por el propio sistema, sirva de justificación para cargarse lo poco que queda de un estado social, un marco de relaciones laborales y un sistema descentralizado, que han sido los pilares de un desarrollo impensable en los años 70. Con sus luces y muchas sombras, desde luego.
No vale todo en crisis para calentar una campaña contra lo autonómico. Ahora parece ser que las autonomías son las culpables de la crisis económica, responsables del dispendio en el gasto, de la duplicidad y de acabar con el desarrollo del estado.
A veces viene bien recordar algunos datos. Datos del Banco de España. Las autonomías soportan un 36% del gasto público, entre ellos las competencias que más gasto absorben y de difícil ajuste, sin deteriorar sus prestaciones. Son además los servicios más cercanos a la ciudadanía y por ello la necesidad de cumplir en los servicios, pues son los primeros que afectarían a las personas. Nadie entendería una educación, sanidad o servicios sociales precarios y de baja calidad.
Aún así, las autonomías tienen una deuda de 140000 millones de euros, lo que representa un 13,1% del PIB español, mientras el señor estado, soportando un 22% del gasto público, debe nada menos que 560000 millones de euros, un 52% del PIB español. Estos datos son claros. Donde hay que recortar inminentemente es en las partidas que maneja el estado, entre las que se encuentra iglesia, monarquía, ejército, diplomacia,... entre otras.
Yo desde luego y sin ninguna duda sé donde recortar. Pero sabemos dónde lo están haciendo: educación, sanidad, servicios sociales, investigación, prestaciones, ayuda al estudio,... Señores del estado central, no nos engañen. El problema histórico de España es el falso estado autonómico que nos han ido vendiendo estos años. Un estado central decimononico y que se opone a una verdadera descentralización política y de recursos. Porque ambas van parejas. La duplicidad existente, es por culpa de un estado que se niega a ceder el poder a la periferia. No se puede sostener un modelo autonómico con un estado que sigue sin apostar por una auténtica descentralización política y económica.
Un verdadero modelo descentralizado genera políticas directas y efectivas. Gestionan los recursos según las realidades que las rodea. Las autonomías son dinámicas, representan la identidad de un pueblo y simbolizan la pluralidad del estado.
Ahora más que nunca autogobierno. Ahora más que nunca descentralización, autonomía, diversidad, cercanía a los problemas de los ciudadanos a través de las herramientas de los estatutos.
bajo mi palabra
Reflexión y análisis de un cantabrista convencido.
domingo, 15 de abril de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
La necesidad de un cambio en el CJC
En el 2010 desde la organización a la que pertenezco quisimos aportar una visión alternativa a la gestión del Consejo de la Juventud de Cantabria presentando un documento a las diferentes organizaciones que quisieron escuchar nuestras propuestas.
Nuestra intención era comprometernos con un cambio de envergadura en el órgano de representación de la juventud organizada de Cantabria. Mientras nosotros trabajamos por establecer unas pautas de cambio ante una dinámica que, desde nuestra visión, desembocaba en una pérdida de esencia y raíces del propio CJC, otros buscaban el reparto de puestos y repartos de poder dentro de los órganos del Consejo, olvidándose realmente de los objetivos propios de un estamento democrático, participativo y plural.
A nosotros, por ser mera organización juvenil sociopolítica, se nos excluyó de la participación y de la posibilidad de poder transmitir nuestras ideas y las posibles propuestas para relanzar un órgano que consideramos capital para el movimiento asociativo juvenil cántabro.
Aún, con tal espaldarazo de muchas organizaciones juveniles, nuestra organización, ha seguido participando, en la medida de nuestras posibilidades, en la vida cotidiana del Consejo, manteniendo una voz critica y constructiva respecto a la gestión y decisiones que se tomaban desde la Comisión Permanente, Junta de Portavoces y en los diferentes grupos de trabajos que hemos participado. Aportamos ideas y cambios en la gestión del Consejo, como fueron la unificación de los soportes web, las herramientas de comunicación, cambios en Candinamia, recuperar el Pleno Joven,... pero sobre todo, hemos sido consecuentes con nuestros planteamientos, siempre nacidos desde el sentido común y apartando nuestros posicionamientos ideológicos, siempre defiendo el futuro y viabilidad de un CJC, al que veíamos herido de muerte por su insostenibilidad económica y que ponía en peligro su propia existencia.
El tiempo nos ha dado la razón. La Asamblea celebrada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cantabria apostamos, desde la responsabilidad que siempre hemos mantenido en el CJC, por un cambio radical en la gestión económica del organismo, adaptándose a la nueva realidad económica y preparándose para unas reducciones presupuestarias irrevocables a las que nos íbamos a enfrentar las organizaciones juveniles y el mismo CJC.
Pocas organizaciones, apoyaron nuestros planteamientos, mientras las entidades que componían la Permanente seguían en su inamovible línea de gestión. No es viable una entidad donde el cien por cien de sus ingresos dependen de los apoyos económicos de la administración, dónde su presupuesto moría ante la sobredimensionada plantilla y se olvidaba de lo que realmente sirve un órgano compuesto por las organizaciones juveniles. El CJC llevaba varios años institucionalizándose, olvidándose de su carácter reivindicativo, se iba alejando de las inquietudes y reivindicaciones de los jóvenes de a pie, hace mucho que no estaba a la escucha de los jóvenes cántabros. El CJC se había convertido en una entidad profesionalizada y en un simple ente prestador de servicios, duplicando servicios que debería asumir la propia administración. Estaba abandonando la esencia del voluntariado, de la participación, del trabajo interorganizativo, de la bidireccionalidad entre el Consejo y las organizaciones que le componen.
Tras los presupuestos aprobados por el PP se daba por finalizado un ciclo, se daba un hachazo de muerte al CJC y por tanto al movimiento organizado juvenil. Estos recortes han sido aún más dramáticos porque han desembocado en el despido de la mayoría de los trabajadores, el cierre de la sede del Consejo, el abandono de históricas campañas y actividades que venía desarrollando el CJC durante muchos años.
Ante este panorama, nuestra organización ha sido responsable y consecuente otra vez más con sus planteamientos respecto al CJC y seguimos apostando por la supervivencia del mismo como canalizador de las organizaciones juveniles de esta tierra.
Los primeros pasos deben ser claros e inmediatos. La Permanente del CJC debe dimitir en bloque, por su parálisis y falta de previsión. Por la falta de comunicación a las organizaciones que pertenecemos al CJC y la ausencia de coordinación dialogada y consensuada entre todos, ante las urgentes decisiones de calado que se han ido tomando de forma unilateral.
El siguiente paso sería realizar un llamamiento a todas las organizaciones para crear una gestora de concentración en la que pueda participar por igual todas las entidades comprometidas con el cambio necesario y obligado que nosotros reclamábamos desde hace tiempo.
A partir de ahí, se deberían establecer las bases de un nuevo proyecto, reinventar el Consejo ante la nueva situación social y económica y recuperar los orígenes y fines del CJC.
Ahí si estará la organización a la que pertenezco, de otra forma, sería negar la realidad y liquidar el organismo por excelencia de la participación juvenil de Cantabria.
lunes, 28 de noviembre de 2011
La crisis y el paro era secundario
Parece que en estas elecciones no se jugaba un proyecto político que acabase con la situación económica y social del estado español. Se convertía en un plebiscito hacia una formación cántabra que concurría a unos comicios lejos de su feudo, el autonómico, para intentar saltar a la arena estatal.
Lo importante no son los desempleados o la deuda, sino conseguir que la formación cántabra no llegase al ansiado diputado, que diese otra dimensión al partido y al mensaje regionalista, lejos de su frontera, como llevaba haciendo otras formaciones de forma histórica en otros territorios.
Era importante para las formaciones generalistas que el PRC no sacase la cabeza al ámbito estatal, porque eso daba alas a un proyecto que seguía creciendo socialmente desde hace veinte años de forma ininterrumpida y daba solidez política al abrirse a otros escenarios que en Cantabria se desconocían. Esto podría ocasionar un terremoto a la paz política que siempre ha existido en unas elecciones generales, dónde, PP y PSOE se han ido alternando los diputados y senadores, sin saber muy bien para que servían.
En mí opinión, ha sido un retroceso en la consolidación del proyecto político cántabro que encarna el PRC ya que se presentaba una oportunidad histórica para que nuestra tierra tuviese voz en un foro donde se decide su futuro. Pero no por ello, vamos a escondernos y no vamos a quedarnos lamentándolo toda la vida. Lo importante es analizar lo que nos rodea y seguir construyendo un mensaje cantabrista en escenarios no autonómicos, para allanar un camino con el objetivo de volver a intentarlo dentro de cuatro años.
No se ha obtenido representación, pero se ha conseguido movilizar a más de 45000 cántabros para dar su apoyo a una voz diferente, directa, que conoce la realidad de esta tierra y que no se calla ante las tropelías que históricamente ha ejercido el estado sobre Cantabria.
Se ha sembrado, hay que continuar trabajando, construyendo mensaje cantabrista, dando propuestas, dando voz a Cantabria. No callarán la realidad de Cantabria, no pisaran las ideas. Aunque sigan intentando aniquilar la voz del cantabrismo.Se volverá a intentarlo.
Lo importante no son los desempleados o la deuda, sino conseguir que la formación cántabra no llegase al ansiado diputado, que diese otra dimensión al partido y al mensaje regionalista, lejos de su frontera, como llevaba haciendo otras formaciones de forma histórica en otros territorios.
Era importante para las formaciones generalistas que el PRC no sacase la cabeza al ámbito estatal, porque eso daba alas a un proyecto que seguía creciendo socialmente desde hace veinte años de forma ininterrumpida y daba solidez política al abrirse a otros escenarios que en Cantabria se desconocían. Esto podría ocasionar un terremoto a la paz política que siempre ha existido en unas elecciones generales, dónde, PP y PSOE se han ido alternando los diputados y senadores, sin saber muy bien para que servían.
En mí opinión, ha sido un retroceso en la consolidación del proyecto político cántabro que encarna el PRC ya que se presentaba una oportunidad histórica para que nuestra tierra tuviese voz en un foro donde se decide su futuro. Pero no por ello, vamos a escondernos y no vamos a quedarnos lamentándolo toda la vida. Lo importante es analizar lo que nos rodea y seguir construyendo un mensaje cantabrista en escenarios no autonómicos, para allanar un camino con el objetivo de volver a intentarlo dentro de cuatro años.
No se ha obtenido representación, pero se ha conseguido movilizar a más de 45000 cántabros para dar su apoyo a una voz diferente, directa, que conoce la realidad de esta tierra y que no se calla ante las tropelías que históricamente ha ejercido el estado sobre Cantabria.
Se ha sembrado, hay que continuar trabajando, construyendo mensaje cantabrista, dando propuestas, dando voz a Cantabria. No callarán la realidad de Cantabria, no pisaran las ideas. Aunque sigan intentando aniquilar la voz del cantabrismo.Se volverá a intentarlo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Cantabria con voz propia
Posiblemente sea la primera vez que Cantabria tenga voz propia en un foro lejos de sus instituciones de autogobierno. Puede ser que el 20 de noviembre una fuerza política de ámbito cántabro tenga presencia en el Congreso de los Diputados, institución que históricamente a obviado al pueblo cántabro.
No es una cuestión baladí que una formación cántabra esté presente en Madrid, sino todo lo contrario, es una cuestión capital, que a lo mejor llega tarde para reivindicar lo que justamente se merece Cantabria. Ya que desde Madrid se ha ninguneado repetidamente los intereses de esta tierra, y no bajo los principios de equidad y justicia territorial, sino fomentando los intereses de un estado que ha primado los equilibrios partidistas por encima de los principios de un estado social y autonómico, donde supuestamente todos los ciudadanos y territorios somos iguales.
Es hora de que nos pongamos el traje de la reivindicación, de poner voz en los foros donde se decide nuestro futuro a través de una formación 100% cántabra, que se mueve bajo las necesidades de los ciudadanos a los que representa y donde sus decisiones se toman aquí, en la tierra, mirando a la gente que te ha elegido.
A Madrid hay que ir con la entereza de que vas a representar a todo un pueblo, que vas a dar voz a las inquietudes de los cántabros, que vas a luchar por el futuro de Cantabria ante un Gobierno Central que nos ha dado la espalda en multitud de reivindicaciones. Cuestiones capitales para la supervivencia de la Autonomía tendrían un defensor directo, sin ataduras, sin chantajes partidistas, solo con la premisa de defender a Cantabria. La deuda histórica estado-Cantabria, las infraestructuras, una financiación justa, la defensa de los sectores tradicionales cántabros como la ganadería y pesca, las transferencias, una posible Reforma del Estatuto de Autonomía, tendrían acento cántabro en la tribuna de los diputados.
El ver unas siglas que pone Cantabria en un hemiciclo bipartidista y uniformador de la diversidad identitaria del estado español es ya todo un logro, que lleva implícito mucho contenido: en Cantabria estamos hartos de que nos represente gente que ni conocemos, que ni conocen Cantabria ni nuestros problemas, y eso hasta ahora ha ocurrido con total normalidad, algo que en otros pueblos no se hubiese permitido nunca.
Sí, sí, sí nos vamos a Madrid.
No es una cuestión baladí que una formación cántabra esté presente en Madrid, sino todo lo contrario, es una cuestión capital, que a lo mejor llega tarde para reivindicar lo que justamente se merece Cantabria. Ya que desde Madrid se ha ninguneado repetidamente los intereses de esta tierra, y no bajo los principios de equidad y justicia territorial, sino fomentando los intereses de un estado que ha primado los equilibrios partidistas por encima de los principios de un estado social y autonómico, donde supuestamente todos los ciudadanos y territorios somos iguales.
Es hora de que nos pongamos el traje de la reivindicación, de poner voz en los foros donde se decide nuestro futuro a través de una formación 100% cántabra, que se mueve bajo las necesidades de los ciudadanos a los que representa y donde sus decisiones se toman aquí, en la tierra, mirando a la gente que te ha elegido.
A Madrid hay que ir con la entereza de que vas a representar a todo un pueblo, que vas a dar voz a las inquietudes de los cántabros, que vas a luchar por el futuro de Cantabria ante un Gobierno Central que nos ha dado la espalda en multitud de reivindicaciones. Cuestiones capitales para la supervivencia de la Autonomía tendrían un defensor directo, sin ataduras, sin chantajes partidistas, solo con la premisa de defender a Cantabria. La deuda histórica estado-Cantabria, las infraestructuras, una financiación justa, la defensa de los sectores tradicionales cántabros como la ganadería y pesca, las transferencias, una posible Reforma del Estatuto de Autonomía, tendrían acento cántabro en la tribuna de los diputados.
El ver unas siglas que pone Cantabria en un hemiciclo bipartidista y uniformador de la diversidad identitaria del estado español es ya todo un logro, que lleva implícito mucho contenido: en Cantabria estamos hartos de que nos represente gente que ni conocemos, que ni conocen Cantabria ni nuestros problemas, y eso hasta ahora ha ocurrido con total normalidad, algo que en otros pueblos no se hubiese permitido nunca.
Sí, sí, sí nos vamos a Madrid.
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