lunes, 13 de febrero de 2012

La necesidad de un cambio en el CJC

En el 2010 desde la organización a la que pertenezco quisimos aportar una visión alternativa a la gestión del Consejo de la Juventud de Cantabria presentando un documento a las diferentes organizaciones que quisieron escuchar nuestras propuestas.

Nuestra intención era comprometernos con un cambio de envergadura en el órgano de representación de la juventud organizada de Cantabria. Mientras nosotros trabajamos por establecer unas pautas de cambio ante una dinámica que, desde nuestra visión, desembocaba en una pérdida de esencia y raíces del propio CJC, otros buscaban el reparto de puestos y repartos de poder dentro de los órganos del Consejo, olvidándose realmente de los objetivos propios de un estamento democrático, participativo y plural.

A nosotros, por ser mera organización juvenil sociopolítica, se nos excluyó de la participación y de la posibilidad de poder transmitir nuestras ideas y las posibles propuestas para relanzar un órgano que consideramos capital para el movimiento asociativo juvenil cántabro.

Aún, con tal espaldarazo de muchas organizaciones juveniles, nuestra organización, ha seguido participando, en la medida de nuestras posibilidades, en la vida cotidiana del Consejo, manteniendo una voz critica y constructiva respecto a la gestión y decisiones que se tomaban desde la Comisión Permanente, Junta de Portavoces y en los diferentes grupos de trabajos que hemos participado. Aportamos ideas y cambios en la gestión del Consejo, como fueron la unificación de los soportes web, las herramientas de comunicación, cambios en Candinamia, recuperar el Pleno Joven,... pero sobre todo, hemos sido consecuentes con nuestros planteamientos, siempre nacidos desde el sentido común y apartando nuestros posicionamientos ideológicos, siempre defiendo el futuro y viabilidad de un CJC, al que veíamos herido de muerte por su insostenibilidad económica y que ponía en peligro su propia existencia.

El tiempo nos ha dado la razón. La Asamblea celebrada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cantabria apostamos, desde la responsabilidad que siempre hemos mantenido en el CJC, por un cambio radical en la gestión económica del organismo, adaptándose a la nueva realidad económica y preparándose para unas reducciones presupuestarias irrevocables a las que nos íbamos a enfrentar las organizaciones juveniles y el mismo CJC.

Pocas organizaciones, apoyaron nuestros planteamientos, mientras las entidades que componían la Permanente seguían en su inamovible línea de gestión. No es viable una entidad donde el cien por cien de sus ingresos dependen de los apoyos económicos de la administración, dónde su presupuesto moría ante la sobredimensionada plantilla y se olvidaba de lo que realmente sirve un órgano compuesto por las organizaciones juveniles. El CJC llevaba varios años institucionalizándose, olvidándose de su carácter reivindicativo, se iba alejando de las inquietudes y reivindicaciones de los jóvenes de a pie, hace mucho que no estaba a la escucha de los jóvenes cántabros. El CJC se había convertido en una entidad profesionalizada y en un simple ente prestador de servicios, duplicando servicios que debería asumir la propia administración. Estaba abandonando la esencia del voluntariado, de la participación, del trabajo interorganizativo, de la bidireccionalidad entre el Consejo y las organizaciones que le componen.

Tras los presupuestos aprobados por el PP se daba por finalizado un ciclo, se daba un hachazo de muerte al CJC y por tanto al movimiento organizado juvenil. Estos recortes han sido aún más dramáticos porque han desembocado en el despido de la mayoría de los trabajadores, el cierre de la sede del Consejo, el abandono de históricas campañas y actividades que venía desarrollando el CJC durante muchos años.

Ante este panorama, nuestra organización ha sido responsable y consecuente otra vez más con sus planteamientos respecto al CJC y seguimos apostando por la supervivencia del mismo como canalizador de las organizaciones juveniles de esta tierra. 

Los primeros pasos deben ser claros e inmediatos. La Permanente del CJC debe dimitir en bloque, por su parálisis y falta de previsión. Por la falta de comunicación a las organizaciones que pertenecemos al CJC y la ausencia de coordinación dialogada y consensuada entre todos, ante las urgentes decisiones de calado que se han ido tomando de forma unilateral.

El siguiente paso sería realizar un llamamiento a todas las organizaciones para crear una gestora de concentración en la que pueda participar por igual todas las entidades comprometidas con el cambio necesario y obligado que nosotros reclamábamos desde hace tiempo.

A partir de ahí, se deberían establecer las bases de un nuevo proyecto, reinventar el Consejo ante la nueva situación social y económica y recuperar los orígenes y fines del CJC.

Ahí si estará la organización a la que pertenezco, de otra forma, sería negar la realidad y liquidar el organismo por excelencia de la participación juvenil de Cantabria.

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